Visitando Kuala Lumpur
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Kuala Lumpur o KL como se le llama comúnmente, es la capital de Malasia. El significado de KL es literalmente “confluencia fangosa”, que le viene dado porque esta ciudad surgió a orillas de dos ríos y sobre terrenos pantanosos. Por eso no es correcto abreviar el nombre de la ciudad para llamarla solo Kuala, la abreviatura correcta es KL. Nosotros utilizamos esta ciudad para hacer escala hacía Japón y la verdad es que nos sorprendió bastante. Kuala Lumpur está llena de contrastes, parece un tópico, pero es real. La mezcla de la cultura India, musulmana y china queda patente tanto en sus costumbres como en sus construcciones, comida, tradiciones o aspecto.
Sin duda una de las cosas que más llama la atención en KL es el clima. Por mucho que intentemos explicarlo creo que será imposible transmitir esa sensación. La humedad ronda el 82% y la temperatura suele estar entre 21-33º todo el año. Otro tema es la sensación térmica, que es realmente sofocante. Al salir del fantástico aeropuerto (KLIA) la humedad te da un bofetón literal, es como si te faltara el aire por un segundo. Pasas del aire acondicionado del aeropuerto (que siempre está altísimo) a ese bochorno húmedo. Nosotros llegamos a las 6 de la mañana y la sensación térmica era de unos 35º.
El aeropuerto se encuentra alejado de la ciudad, a unos 45 minutos en coche y sin tráfico. Es recomendable contratar un transfer desde España para el traslado del aeropuerto a la ciudad, aunque hay un tren directo que funciona considerablemente bien. Cuando comienza a perfilarse la ciudad lo más llamativo son las Torres Gemelas de "Petronas" (ojo que en todos los carteles aparecen como Twin Towers, y Torres Petronas no es el apelativo más conocido) que se pueden ver desde cualquier parte de la ciudad y son bastante útiles para orientarse en el caos que la imbuye. Sin duda las mejores vistas de la ciudad no son desde las torres, son hacia las torres.
Llama la atención como en cuestión de minutos se puede pasar del lujo de los rascacielos, hoteles y centros comerciales, a estar a pie de calle, inmersos en la verdadera ciudad asiática llena de mercadillos y gente corriendo.
El idioma no fue un problema en KL puesto que al haber sido colonia inglesa, portuguesa, y holandesa la comunicación en ingles fue fácil.
Los precios en KL, como en cualquier país asiático, son bajos en comparación con los precios europeos. Comer es realmente barato. Recomendamos probar la comida de los puestos callejeros. A la hora de la comida las calles se llenan de puestos donde te ofrecen todo tipo de comida y en los garajes de los edificios de oficinas se montan unos comedores improvisados dónde también puede comer cualquiera que lo desee. Merece la pena probar estos sabores inenarrables por la mezcla de especias antes desconocidas que dan un sabor realmente peculiar a la comida en Malasia. Eso sí, ¡siempre picante!
Hay varios mercadillos en KL. Los más conocidos son el Central Market y el mercado de Petaling Street, muy cerca el uno del otro. Petaling Street es el china town de KL. Aquí puedes encontrar casi cualquier cosa de cualquier marca conocida a muy buen precio (falsificado y/o robado). Hay que tener en cuenta que en KL fabrican muchas marcas conocidas. Mientras en los grandes almacenes se mantienen los precios, en este mercado puedes regatear hasta conseguir el precio deseado.
Central Market es para otro tipo de compras. Si lo que quieres llevarte es un poco del país que estas visitando éste es tu mercado. Aquí puedes encontrar todo tipo de souvenirs y objetos tradicionales del país. También se puede regatear, es más, es recomendable hacerlo. Algo que llama mucho la atención son las telas pero ¡ojo! Es mejor comprar en unos grandes almacenes por metros, sale más económico. Pero para nosotros lo mejor de Central Market no fueron las compras, fueron los peces que se se comen las células muertas de la piel. Hay piscinas llenas de estos peces para que metas los pies o las manos y te las dejen realmente suaves! Son 5 RM (1.25€) por 10 minutos de sesión.
También hay varios centros comerciales, el más famoso es el que está a los pies de las Petronas, muy completo en cuanto a la oferta de tiendas pero el precio no es más barato que en Europa.
Tras el paseo por Petaling Street y Central Market merece la pena recorrer un poco las calles del centro y descubrir una ciudad completamente diferente a la que ofrece el centro financiero. Aquí encontraremos mezquitas, edificios coloniales, y la vida diaria de los KL-ites (pronunciado "kay-el-lites")
Cuando cae la noche el centro financiero de la ciudad, la zona de las torres, es precioso. Un paseo alrededor de las torres iluminados por la luz que estas desprenden es fantástico. En esa zona se pueden encontrar desde grandes hoteles para cenar hasta el clásico self service indio. El hotel Traders, tiene una discoteca en el piso 33 con unas vistas impresionantes.
Excursiones:
Hay varias excursiones que se pueden hacer en la capital Malaya. Nosotros no teníamos mucho tiempo para hacerlas todas así que elegimos la que nos resultó más llamativa: Batu Caves. Es uno de los templos indios con mayor número de peregrinaciones. Este lugar sagrado para los hindúes se encuentra a las afueras de la ciudad, a unos 14 km y está en la ladera de la montaña. Es una cueva natural a la que se accede tras subir 272 escalones, que no parecen muchos pero la humedad los hace muy pesados. Presidida por una impresionante estatua dorada dedicada al Señor Murugan, deidad hindú, de 42,7 metros, a la entrada a las Cuevas de Batu. En esta ocasión el olor también es destacable y los monos que hacen sus gracias durante la subida de las escaleras y una vez dentro de las cuevas.