Maguncia y Wiesbaden (Dos Universos)
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Llevo algún tiempo queriendo hablarles de estas dos ciudades, tan próximas geográficamente (solo el río Rhin, las separa) como distantes, por diversos motivos, según me contaron de una parte, ya que tuve una agradable amistad con una familia residente en Maguncia (Mainz en alemán).
No me había puesto a la tarea, esperando que dejando reposar mis recuerdos, como ha sucedido otras veces, estos me aparezcan menos apasionados... porque tengo que confesarles que Maguncia es mi ciudad alemana preferida.
Si bien en mi anterior estancia en Alemania, décadas atrás, ya tuve el placer de recorrer algunas de sus calles, a mitad de Agosto del 2008 pude finalmente, realizar una pausada visita turística a las dos ciudades.
Me habían contado mis amigos, que mientras Maguncia (200.000 habitantes) es una ciudad de gente sencilla, trabajadora, abierta y afable, Wiesbaden con sus regios Balnearios y grandes Hoteles, está considerada elitista y reservada. Se dice que Wiesbaden alberga más de 1000 fortunas millonarias, lo que equivale a decir que uno de cada 300 habitantes goza de este privilegio.
Con esta visita de solo un día a cada población, no voy a pecar de presunción y decirles que he podido constatar estas informaciones. Por el contrario, en el caso de Wisbaden, las pocas gentes con las que he tenido alguna clase de contacto, la camarera de la cafetería y una clienta del Balneario, que de algún modo representan dos estamentos sociales, fueron amables y correctos.
Pero si es cierto, que pude observar en Maguncia, escenas triviales, pero que a mí me parecieron significativas y que ciertamente no creo se prodiguen en Wiesbaden. Solo como ejemplo, en la abarrotada plaza adjunta a la Catedral, estaban sentados a corta distancia, un apuesto joven y un abuelo, ambos, despreocupados y placidamente gozando del ambiente comercial y festivo que respiraba el mercadillo sabatino allí montado.
También, la preciosa fuente dedicada a su famoso Carnaval con personajes vestidos con estrambóticos disfraces, no creo pegaría muy bien con los monumentales edificios clásicos de Wiesbaden. Pero, pensándolo mejor ¿quién sabe? puesto que Wiesbaden reclama como un honor poder mostrar el mayor reloj “cuco” del mundo... y -entre nosotros- a mi me pareció horrible!
En cualquier caso, a Maguncia nadie le quitará el honor de haber visto nacer a Johannes Gutenberg 1398-1468 inventor de la imprenta moderna. Curioso es, que en realidad se debía apellidar Gensfleisch pero su padre se cambió de nombre para evitar las burlas, ya que su primitivo apellido significa en alemán “carne de ganso”
La imponente Catedral roja de Maguncia destaca sobre las preciosas calles del Barrio Antiguo que milagrosamente sobrevivieron a los intensos bombardeos que la ciudad sufrió durante la segunda guerra mundial.
Maguncia repleta de monumentos que atestiguan su larga historia, está actualmente abocada sobre el río Rin con una relajante avenida.
Su importante Universidad, que supone una ciudad propia dentro de Maguncia es también remarcable. Las ciudades Universitarias en Alemania, tienen un aire característico que las distingue, si bien, no sería capaz de identificárselo... tal vez, el tipo de tabernas... quizás, la actitud tolerante de sus gentes... no lo sé, la verdad... pero, existe.
Acabo, con una última reflexión sobre Wiesbaden, he escrito alguna vez que en mi opinión, el carácter de las ciudades se manifiesta en sus mercados y a juzgar por el de Wiesbaden sus habitantes son además de millonarios, grandes sibaritas... pudimos observar entre otros productos a la venta, los raros Durians, fruto predilecto de los Japoneses... por cierto, eviten entrar en un ascensor, si alguien sube con uno! Afirman los entendidos, que es el fruto más apestoso del mundo... pero que esconde un sabor digno de los dioses!
Acabo este escrito, recordando la descripción de Maguncia que realiza en el año 965 el hispano-judío, Ibrahim ibn Ya´gub, natural de Tortosa, pero viajando por encargo del Califato Omeya de Córdoba. Señala que la población goza de un importante mercado de cereales, pero también se encuentran raras especias de la India (Pimienta, jengibre, nardio, clavo, costo y galanga) se sorprende también de que circulen Dirhams (acuñados en Samarcanda) y que se comercien pieles rusas. Señala también como importantes, la notable comercialización de vinos y fruta.
Hoy en día, la industria vinícola sigue floreciente y de ello es un buen exponente el Mercado del Vino que se celebra en Agosto y en dónde –alegremente- se pueden degustar los caldos de más de 300 Bodegueros de la Región de Rheinhessen.
Pero, aún más multitudinario, es el Oktober Fest, de reciente implantación en el barrio de Hechtsheim de Maguncia, en dónde se estima que unos 35.000 visitantes dan cuenta de más de 42.000 litros de una cerveza especialmente elaborada para la Fiesta, la Mainzer Aktien-Bier, convenientemente acompañada de las insustituibles salchichas, pollo y cerdo. No me negarán que los maguntinos, puede que no dispongan de las exageradas riquezas de los de Wiesbaden, pero... anda que no saben disfrutar de la vida!