Lo mejor de Barcelona en dos días.
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Mis rutas tienen una peculiaridad: pueden extenuar a cualquiera que no esté acostumbrado a hacer viajes con regularidad, pero a mis amigos más viajeros les encanta, y es que tengo prohibido dejarme nada importante en el tintero.
En el caso de Barcelona, se trata de una ciudad llena de atracciones turísticas, pero a la vez tiene un tamaño asequible para cualquier persona con ganas de recorrerla. Se puede ver perfectamente Barcelona en 2 días. ¿Alguna apuesta?
Día 1: el encanto del Gótico, Montjuïc y la Sagrada Familia
Si concoces Barcelona por encima pueden parecerte demasiadas cosas para un sólo día, pero se puede ver todo si tienes ganas de moverte y sabes organizarte. Tienes que tener en cuenta que si entras en algún edificio que te parezca interesante, tendrás que prescindir de ver alguna otra cosa que te guste menos, o dedicarle menos tiempo.
Estos son los puntos fuertes de tu primer día de viaje:
Barrio Gótico

Es el barrio más antiguo de Barcelona y también mi preferido. Sus calles estrechas están llenas de encanto, aunque también de turistas, pero eso es algo inevitable, consecuencia de su belleza. Callejeando por sus callejuelas puedes visitar perlas tales como la Catedral de Barcelona, la Plaza de Sant Jaume- donde se encuentra el Ayuntamiento-, la Plaza Real, etc. No te pierdas la Iglesia de Santa María del Mar ni el Palau de la Música Catalana, en la zona del barrio más alejada de las Ramblas. ¡No te arrepentirás!
Para descansar de la caminata, nada mejor que relajarse en el Parque de la Ciutadela, cerca de la Estación de França, desde donde podrás divisar el curioso Arco del Triunfo. En el interior del parque se encuentra el zoo de Barcelona. Visítalo con más tiempo la próxima vez que vayas.
Las Ramblas
Las conocidísimas Ramblas son un espectáculo en vivo en sus casi 2 kilómetros de longitud. En ellas verás actuaciones improvisadas de algunos artistas callejeros- también de otros que no lo son tanto- y de multitud de mimos, con los disfraces más originales que hayas visto.
A lo largo de ellas también podrás ver puestos de animales y de flores. Una explosión de color y jaleo que vulnera tus sentidos. Así que, ¡cuidado con los carteristas! Los hay a montones. No permitas que estropeen tu viaje.
Montjuïc
La montaña de Montjuïc se recorta frente al mar, cerca del principal puerto de Barcelona, dando la sensación de que la ciudad está encerrada entre mar y montañas. Pero Montjuïc no es una montaña cualquiera, su ladera y su cima está llena de atractivos turísticos.
Dos acontecimientos históricos convirtieron el Parque de Montjuïc en lo que es ahora: la Exposición Internacional de 1929 y los Juegos Olímpicos de 1992. Por ello, en él se pueden contemplar tanto museos, como pabellones deportivos.
En general, priman las zonas verdes y los parques, pero es imprescindible visitar el Castillo, el Palau Sant Jordi, la Fuente Mágica, el Museo Nacional de Arte de Cataluña… En fin, tantas cosas que hacen que Montjuïc merezca, al menos, la mitad de la tarde.
La Sagrada Familia

Cogemos el metro y nos desplazamos al indiscutible símbolo de la Barcelona actual, que, además, atrae miles de visitantes al año-¡y eso que aún no está acabada!: la Sagrada Familia. Lo que está claro es que es la obra de Gaudí que más miradas atrae y, por supuesto, la que más expectativa crea, ya que aún es difícil estimar cuando se acabarán sus obras.
El avance del tiempo sobre la catedral también conlleva a la diferencia entre el color de la piedra de la fachada de la Natividad- que se construía en vida del artista- y la de la fachada de la Pasión. Pese a todo, no se puede negar que incompleta ya es una de las mejores obras de arte de todos los tiempos.
Torre Agbar

De una obra del modernismo nos dirigimos- a pie- a una obra arquitectónica de arte contemporáneo: la Torre Agbar. Esta torre ha dado mucho que hablar, y las malas lenguas siempre se han burlado de su forma tan sugerente. Os recomiendo que la adimréis de noche- desde algún punto más alejado- ya que su iluminación es de lo más singular: convierte a la torre en una gigantesca lámpara de lava.
Barceloneta y playa
Después de este ajetreado día, no hay nada mejor como quitarse los zapatos y caminar descalzos por la orilla del mar- mode orgasmo on. La Barceloneta es el barrio costero de Barcelona, donde también encontrarás muchos hoteles y restaurantes, sobre todo en primera línea de playa. Sin embargo, el barrio conserva su aspecto humilde.
He de decir que la playa de Barcelona no es de las mejores playas que he visitado, pero no hay muchas ciudades con tanto atractivo como Barcelona, que además puedan permitirse tener tanta zona playera disfrutable.
Por hoy, nuestro paseo por Barcelona termina. Os recomiendo coger fuerzas cenando en algún restaurante con vistas al mar y dormir a pierna suelta, porque mañana nos espera un día completísimo, visitando las más famosas obras de Gaudí, entre otras cosas. ¡Hasta mañana!
Día 2: un paseo por las obras de Gaudí, el Tibidabo y el puerto
Paseo de Gràcia: Casa Batlló y la Pedrera
Nos levantamos el día 2 con ganas de seguir recorriendo Barcelona, con un recorrido más light, pero lleno de atracciones singulares.
El Paseo de Gràcia es una de las calles más glamurosas de Barcelona. Una amplia avenida llena de tiendas donde no falta la mejor arquitectura de Barcelona. Es justamente en este paseo donde vamos a encontrarnos con otras dos obras famosas de Gaudí: la Casa Batlló y la Casa Milà.
La Casa Batlló se encuentra en el Paseo de Gràcia muy acompañada, ya que cerca están las casas Amatler y Lleó Morera, también obras modernistas. Esta obra de Gaudí es una de sus obras más atrevidas, donde se demuestra el flujo creativo del autor. En la casa se diferencian diferentes formas, colores y materiales; que consiguen dibujar flores y nenúfares, aunque también sus formas ondeantes son interpretadas como olas del mar. ¿Lo mejor? Sus colores, que se pueden apreciar de diferente forma según incidan los rayos del sol.
Si seguimos caminando por el Paseo de Gràcia en dirección al Tibidabo nos encontramos, a nuestra derecha, con la obra cumbre de Gaudí: la Casa Milá o Pedrera. Este edificio fue creado para convertirse en viviendas, pero ahora sus funciones son otras, y los turistas no dudan en fotografiar desde abajo sus formas ondulantes, internarse en sus patios increíbles o subir a su azotea- la mejor parte-, culminada por sus famosas chimeneas, creadas con la intención de evocar las siluetas de guerreros entre las dunas del desierto. ¡Olé!
Tibidabo
Subimos a la altura máxima de Barcelona, el monte Tibidabo, de 500 metros de altura. En su cima encontrarás la diversión en forma de un parque de atracciones antiguo- aunque también tiene atracciones más nuevas-, pero lleno de encanto. Pero subir al Tibidabo también puede ser divertido si eliges tomar el Tranvía Blau- un travía de principios del siglo XX- recorriendo toda la Avenida del Tibidabo, para luego subir en funicular, observando como Barcelona queda a tus pies.
En la cima, aparte del parque de atracciones, encontrarás un mirador desde donde se tienen las mejores vistas de Barcelona- perfilada ante el mar- y una Iglesia dedicada al Sagrado Corazón.
Park Güell

Bajamos de nuevo a la ciudad, pero nos internamos en un mundo en el que se entrelaza la naturaleza y la fantasía, un mundo en el que el amo vuelve a ser, cómo no, Antonio Gaudí: el Park Güell.
Construido entre los años 1900 y 1914, fue construido con la intención de que se conviertiera en una Ciudad Jardín, para el empresario Eusebio Güell. Hoy en día, es el parque más visitado de Barcelona, sobre todo por turismo.
En su interior podrás comprobar como la arquitectura se mezcla con la naturaleza. En la entrada nos recibe el famoso dragón de cerámica de colores sobre una escalinata. Estas escaleras dan paso a una ran sala con 86 columnas que a su vez sostiene una amplia plaza en la que destaca el peculiar y larguísimo banco que la recorre, de forma ondulada y también decorado con pedazos de cerámica de colores. Un lugar famosísimo que ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad. Imposible de explicar; debéis verlo por vosotros mismos.
El puerto: fin del viaje
Nuestro viaje se acaba. Corto, pero intenso. Si vosotros, como yo, vivís en una ciudad sin mar, os recomiendo que os acerquéis al puerto antes de marcharos. Desde él se tienen una de las vistas que más me gustan de Barcelona: el mar, Montjuïc de fondo y el monumento a Colón- una columna a los pies de las Ramblas con una estatua de Colón en la cúspide.
Precisamente al monumento podéis subir si contáis con tiempo suficiente y tenéis ganas de ver de nuevo barcelona desde arriba, ya que su cima hace las veces de mirador. Si no, siempre podéis dar una vuelta por el Maremagnum, donde podéis ir de tiendas, al cine o cenar. En cualquier caso, merece la pena sentarse en un banco y contemplar el mar tranquilos, viendo el ir y venir de los barcos.
¡Cómo lo echo de menos!
Escrito por Rebecca / 7 de Julio de 2010
Comentarios
Sin lugar a duda el Hotel Room Mate Emma, es una pasada!
Gracias!
gracias por la info, tomo nota ;)
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