Pech Merle (Una huella de hace 25.000 años)
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Hace casi cuatro décadas tuve la inolvidable fortuna de poder visitar las auténticas cuevas de Altamira en el Norte de España. Hoy ya no es posible, hay que conformarse con admirar estas pinturas murales reproducidas de un Museo de Santillana del Mar.
Es por esto que, cuando el verano pasado, pasamos por Lescaux (Francia) aceptada junto a Altamira como las Catedrales del Arte Paleolítico y comprobar que no son visitables (también solo son visibles reproducciones en un Museo), no consideramos interesante detenernos.
Pero a corta distancia sí se pueden (todavía) visitar las auténticas Cuevas de Pech Merlé.
Si bien es recomendable pedir hora por teléfono 05 65312705 (desde el extranjero 33 5 65312705) -Entrada en 2010, 8 Euros-
en premio a los madrugadores (Horario 9.30-12 y 13.30-17), la primera visita es sin reserva, siempre y cuando estos tempraneros no superen los 25 visitantes. En 2010 las Cuevas estarán abiertas desde el 4 de Abril al 2 de Noviembre inclusive.
Asesorados por la linda y diligente camarera del Hotel-Restaurante sito a unos kilómetros de las cuevas, en donde cenamos magníficamente (inolvidable el Gateaux noir de postre) y en cuyos jardines nos permitieron aparcar nuestra Autocaravana y pasar la noche, tuvimos la dicha, a la mañana siguiente, de poder visitar estas Cuevas.
Voy a presentárselas:
Las Cuevas de Pech Merlé (3 Estrellas Michelín) están situadas a corta distancia de Cabrerets (Lot) en la Región de Midi-Pyrénées (Francia) a unos 35 minutos por carretera de Cahors. Coordenadas aproximadas 44.5N 1.65E.
Forman parte de un conjunto de unas 10 Cuevas situadas en un área de 10 Kms. a la redonda y son las únicas abiertas al público.
Descubiertas por dos muchachos de 15 y 16 años el 4 de Septiembre de 1922, se visitan desde 1926 y a pesar de que limitan los grupos en número y cadencia (700 al día), mucho me temo que en breve tengan que cerrarlas para preservarlas... así que les encarezco se apresuren si tienen interés en ver las auténticas huellas de la pisada de un niño en el barro, suceso acaecido hace unos 25.000 años, además de impresionantes pinturas murales a lo largo de unos dos kilómetros con fieles representaciones de Caballos, Ciervos, Osos, Bisontes, Felinos, Mammouts, Vacas salvajes y Humanos.
Delicadamente representados, algunos de estos dibujos resaltados con grabación, en colores negro y rojo (el negro, oxido de manganeso o carbón de madera) se sitúan entre 20 y 25.000 años de antigüedad. Se consideran los dibujos en rojo, los más antiguos y algunos se superponen.
El Friso Negro que tiene siete metros de largo por dos y medio de alto, constituye un compendio de éste arte con 25 figuras y si bien no alcanza la extraordinaria emotividad y colorido de las escenas de caza de Lescaux, sí son más antiguas (Lescaux sólo alcanza 17.000 años de antigüedad)
Son de resaltar los caballos moteados y las manos humanas en negativo, también un pez que se sobrepone a un caballo situado en un extremo y ha sido sometido a la prueba de Carbono 14 y que avala la antigüedad de 25.000 años BP.
Les aseguro que los 60 minutos en que te “sumerges” en este antiguo río subterráneo que una vez seco, albergó a nuestros antepasados son minuto a minuto, una experiencia memorable.
Hoy en día en que la Humanidad ha sido capaz de dejar una huella en la Luna, contemplar también la huella dejada en el barro por este niño que anduvo a la luz de las antorchas hace unos 25.000 años y poder admirar las pinturas que él también a buen seguro alcanzó a ver, produce escalofríos... aquellos pasos iniciaron un inteligente andar, que pese a desafortunados episodios, nos han conducido a las inimaginables maravillas de nuestro tiempo.