Viaje al Reino Unido en autocaravana.
Tweet me!JULIO Y AGOSTO 2007
PRESENTACIÓN
Empiezo a escribir estas experiencias personales, sin tener definido si finalmente
las haré públicas y de ser así, si lo haré a través de páginas especializadas en
Turismo de Autocaravana o en alguna otra de viajes en general.
Creo que a pesar de que nosotros nos movimos casi siempre de Camping a
Camping, muchos de ellos disponen de cabañas, bungalows y alojamientos,
por tanto pueden interesar a viajeros en coche particular o transporte público,
en cualquier caso, las visitas turísticas que relato pueden ser válidas y espero
amenas, para el público en general.
Me propongo hacer un relato un poco superficial, salpicándolo de pequeñas
anécdotas y opiniones personales. No quisiera caer en un engorroso amasijo
de datos, que los interesados en profundizar en algún tema, pueden encontrar
fácilmente en Internet. Intentaré solo reseñar indicaciones y datos a mi
entender interesantes y que permitan seguir el hilo del relato.
Dividiré estos relatos en varios capítulos, Sólo enuncio ahora el primero ya que
no sé cuanto me extenderé en cada uno de los siguientes.
CAPITULO 1
DESDE DOVER A BRISTOL
CANTERBURY-LONDRES-BRIGHTON-ARUNDEL-CHICHESTER-
FISHBOURNE-
WEST DEAN GARDENS-WINCHESTER-SALISBURY-STONHENGE-
STOURHEAD-LONGLEAT HOUSE-BATH-BRISTOL
El viaje lo realizamos mi Esposa y yo en nuestra Autocaravana. En el transcurso
del viaje se unió a nosotros nuestro hijo mayor. Nos acompañó en los últimos diez
días de nuestra estancia en la Isla.
Sin contar diversas escapadas a Francia, Portugal y otra hasta Venecia, es nuestro
tercer viaje de gran recorrido desde que me jubilé y la estrenamos cuatro años atrás.
Los anteriores fueron a Noruega y Grecia/Turquía.
Partimos de Barcelona con 50.650 Kms. el día 30 de Junio de 2007.
Omito el viaje a través de Francia, ida y vuelta.
8 de Julio 2007 TRAVESIA CANAL DE LA MANCHA (Calais-Dover)
Realizamos la travesía con SEAFRANCE dado que era la única Cía. Que nos
ofrecía la posibilidad de tomar billete de ida y vuelta abierto. Queríamos gozar de
absoluta libertad en nuestro recorrido. Nos costó 298 Euros (AC y dos adultos
ida y vuelta). Mar tranquila.
El barco era muy moderno y confortable. Dio la casualidad de que en él regresaban
de GB los ciclistas que habían participado en el periplo inglés de la Vuelta a Francia.
Su desembarco fue multicolor.
Arribados a Dover y después de señalizarme que debía conducir por la izquierda,
(una gran flecha en el parabrisas) realizamos sin problemas el corto recorrido
hasta Canterbury. Siguiendo los postes indicadores llegamos a un extenso parking
con una sección habilitada para Autocaravanas y similares donde se podía pasar la
noche Tenia servicio de agua fresca y Bus al centro de la ciudad.
Pregunté a unos ingleses si encontraría estos servicios en el resto del país
y me aseguraron que por desgracia, era el único. También me advirtieron que en
el Sur de GB andara con mucho cuidado con los parking pues no dejaban pasar ni
una.
9 de Julio 2007 VISITA A CANTERBURY
A buena mañana tomamos el Bus del parking (Frecuencia; cada 10 minutos)
trayecto incluido en el módico precio del parking.
Nos encaminamos a la Oficina de Turismo que estaba justo enfrente del arco de
entrada al espacioso entorno cerrado de la Catedral.
Compramos el Abono “Heritage Pass” de 30 días 140 L (207 E) dos personas, pero
resultó no valido para la Catedral ( 10 L 2 personas).
Aunque anunciaba que con él podías entrar en 584 lugares de GB, Escocia, País
de Gales e Irlanda, nos preguntábamos si habíamos hecho buena compra ya
que observamos que la mayoría de lugares de interés en Londres tampoco
estaban incluidos.
La verdad es que, a la larga, no nos arrepentimos ya que en nuestro afán de
sacarle partido al Heritage Pass visitamos pequeños museos, mansiones y jardines
que probablemente hubiéramos desestimado y que resultaron encantadores y nos
dieron una perspectiva más entrañable del país al tiempo que una visión un poco
apartada de los lugares frecuentados por la masa turística.
Por otro lado, bastantes Museos tenían entrada libre, así como la mayoría de
las Catedrales en las que a voluntad dejabas un donativo (sugerían 5 L) pero las
urnas estaban llenas de monedas y casi ningún billete.
En conjunto nos agradó mucho la Ciudad pero es que además la Catedral nos
dejó “patidifusos” si me excusan la expresión!
En nuestro recorrido, hemos visitado algo así como una veintena de estos
monumentos religiosos, pero, probablemente por ser el primero, ningún otro
nos ha impactado tanto.
Inmenso, cuidado y limpio (como todos ellos),
Pero, lo que me gustaría resaltar es el calor humano que respiran, a pesar
de su grandiosidad, dan la impresión de que entras en un gran hogar, con detalles
de sus dueños, adornos florales aquí y allá...
Pero, quisiera saber expresar convenientemente este concepto.
Veamos, he coincidido en Catedrales Francesas con la celebración de Oficios
Religiosos. Guardando el debido respeto, los turistas hemos seguido deambulando
por los laterales con el sentimiento de que una cosa era la Misa y sus fieles y
otra el entorno arquitectónico. El propio hecho de que la propiedad y
mantenimiento pertenezca al Estado Francés ya es un condicionante.
En Suecia, coincidimos con los ensayos de un concierto en la Catedral de Uppsala
y los jóvenes acompañantes que no participaban del coro mostraban una actitud un
tanto desenfadada, pero creo que podría decir que en el fondo no parecían
encontrarse a gusto.
Bueno, con todo esto, quiero expresar el aire de sincero respeto, al tiempo de
sentirse como en “su” casa que creí ver en Inglaterra.
He visto una pareja de amigos conversando y tomando el té en los bancos
centrales de una Catedral -por supuesto- fuera del horario de celebraciones.
Un matrimonio con una niñita de corta edad desplegando su manta para comer el
picnic en la hierba a dos pasos de la entrada principal de otra.
Una exposición de esculturas de arte abstracto (horribles en mi poco desarrollado
sentido artístico moderno) en los pasillos laterales de la nave central.
Descubrimos una colección de cojines para arrodillarse, bordados a mano con
exquisito gusto por los feligreses y entiendo que para su exclusivo uso personal.
Además, todas ellas tienen una cafetería, casi siempre adyacente y con entrada
por el Claustro, incluso una tenía las mesas desplegadas en el mismo Claustro.
Tomando el té en aquél magnífico Claustro... no pude menos que recordar
un café saboreado en la cafetería situada en una grandiosa galería del
Metropolitan Museum de Nueva York, si mal no recuerdo, estaba sentado debajo
de una estatua de Miguel Angel, con unos paneles de Tiffanys a la derecha y en el
centro un gran ventanal hacia el Central Park. Completaba en este Claustro un
paseo imaginario por la historia, desde la edad media a nuestros días.
Y para remate... mi anécdota personal.
Vaya por delante que a pesar de haber recibido una educación religiosa Católica,
que básicamente perdura, mis “relaciones” actuales con el Clero y
manifestaciones religiosas de toda índole, son únicamente de respeto,
especialmente hacia las creencias de sus fieles.
Era un día de celebración especial en Winchester. El amable Caballero que estaba
en la parte interior de la puerta de la Catedral me explicó que se celebraba algo así
como el día del regalo (present) dijo, al menos esto entendí. Me rogó que dado
que el Oficio Religioso iba a comenzar, fuera tan amable de hacer el recorrido lo
más rápidamente posible, caso de que no querer participar en el mismo.
Efectivamente, el templo estaba lleno y guarnecido con sus mejores galas, así
como sus feligreses.
Creí lo más discreto acortar el recorrido y salir por una puerta lateral.
Así que dimos en un pasadizo descubierto y cerca de allí en el Palacio del
Sr. Obispo. (Michael Scott-Joynt, 96avo Obispo Anglicano de Winchester Y
Miembro de la Cámara de los Lores Británica, está casado con Lou, y tienen
tres hijos adultos)
Justo entonces, empezaron a salir de este Palacio, en procesión, una
veintena de hermosas y sonrientes muchachas uniformadas con una especie de
sotana de color cárdeno dirigiéndose a la puerta principal de la Catedral.
Detrás aparecieron otros Oficiantes de la Iglesia. Luego cuatro personajes
elegantemente vestidos uno detrás de otro. El primero, una Dama con vestuario
religioso, detrás un Señor que debía de ser un destacado ciudadano, le seguía un
anciano caballero con indumentaria centenaria y una peluca blanca que no me
fue difícil identificar como el Sr. Juez, para acabar con el que portaba un bastón de
mando y que sin lugar a dudas debía de ser el Sr. Alcalde.
Como supondrán o supondrían si me conocieran mejor, yo allí, solo e impertérrito
tomando fotos, aventurando la benevolencia de los personajes.
Pero de pronto aparece el Sr. Obispo con sus imponentes ropajes y mitra, marcando
sus solemnes pasos con el báculo, rodeado de otros ministros de la Iglesia no
menos deslumbrantes y ya me vi acorralado. Aún así apreté una última vez el
disparador y entonces “tierra trágame” el Sr. Obispo se detiene enfrente de mí y
me dirige la palabra...
Ya me vi objeto de un sermón o a lo peor de un garrotazo con su bastón pastoral...
pero, viendo mi turbación, me sonríe con una expresión de comprensión y
me dice amablemente... “ le deseo que tenga usted un buen día “ a lo que sólo
fui capaz de replicar con sus mismas palabras... “también se lo deseo a Usted.”
Unas simples palabras.
Pero, tal vez más que ellas, fue esta actitud tan sencilla la que me confortó el resto
del día mejor que si hubiera recibido un “present”, que a buen seguro hubiera sido
mucho más mundano y efímero... aún ahora recuerdo aquél saludo con agrado!
Bueno, bajemos de las nubes... en cuanto le doy a la tecla se me va el tinglado.
En Cambridge, que es donde dejé el relato, sufrimos el primer chaparrón de nuestra
gira por Inglaterra, pero fue suave y no nos impidió disfrutar de un precioso recorrido
por sus calles.
Regresamos al Parking y emprendimos la marcha en Dirección a Londres.
Mi co-piloto consiguió entrar en el navegador GPS “Cristal Palace” que es dónde
se suponía estaba el Camping al que nos dirigíamos.
Por una vez, y a pesar de tener un programa algo anticuado, funcionó a la
perfección y sin contratiempos nos llevó por la enmarañada red de calles de las
afueras de Londres hasta el barrio de Cristal Palace y luego siguiendo las
indicaciones de Camping arribamos sobre las 5 de la tarde, justo a tiempo, pues
cerraban a las 6.
AL 13 DE JULIO LONDRES
Estábamos en un magnífico Camping, situado justo al lado de las antenas de la
BBC lo que no nos permitía por cuestiones de seguridad usar el mando a distancia
para cerrar la AC, había un inhibidor de señal.
Parcelas en semicírculo aterrazadas, amplias y bien señalizadas, pero como
suponíamos, a precio considerable, 135 E por cuatro noches.
Tuvimos dos noches por vecinos a la familia ocupante de un viejo y destartalado
autobús noruego habilitado como autocaravana, compuesta por un matrimonio
y 3 niños pequeños. Me comentó el padre lo caro que le había resultado la visita
al Museo de Cera. Me sorprendió esta manifestación ya que a pesar de
que, efectivamente Londres es para nosotros, españoles, bastante cara,
nuestra experiencia por tierras Noruegas fue todavía más “traumatizante” en lo
referente a precios!
Intenté explicarle que varios Museos de Londres son gratuitos, pero no pareció
interesado y siguió viaje al día siguiente.
Hemos visitado Londres en varias ocasiones, pero en ninguna de ellas entramos
en la Torre de Londres, así que aunque ya sabíamos que no participaba en el
Heritage Pass, nos dirigimos a la famosa Torre (2 entradas reducidas para Jubilados
cerca de 40 E)
Estaban próximas las vacaciones escolares y era un hervidero de escolares en
visitas programadas por los Colegios.
Sin embargo, pese a la aglomeración y gracias al civismo inculcado a los
pequeños resultaba llevadero transitar por allí.
Solo por el Tesoro de la Corona ya compensa con creces la visita.
Consultada la Guía del “Heritage” vimos que el subir al Puente de Londres y su
Museo estaba incluido, así que allí nos dirigimos, además estaba a dos pasos.
Justo al llegar estaban en la fase final de subida y bajada del puente, cosa que se
realiza no muy frecuentemente.
Gozamos de las vistas desde la parte de arriba, para pasar después a la sala de
máquinas y Museo, que tienen inmaculado. Antiguamente utilizaban unos
émbolos empujados por el vapor de una gran caldera, por supuesto, actualmente
se realiza eléctricamente, aunque por el perfecto estado de conservación de la
instalación, no dudo que de proponérselo, funcionaria perfectamente.
La más cercana visita de Heritage era el Globe Shekespeare Teather pero no
pudimos visitarlo ya que estaban ensayando. Desistimos de visitarlo al día siguiente
pues los horarios no nos convenían.
Nos acercamos a la Catedral de San Pablo (la única Catedral incluida en el Heritage)
sólo entró mi Esposa pues en la entrada había un gentío tremendo –que solo
duró 5 minutos- pero yo estaba demasiado cansado para soportar la cola.
Y además esta Catedral ya la había visitado en anteriores visitas a Londres.
Me senté junto a varios otros turistas en los escalones de la escalinata y me dediqué
a mi pasatiempo favorito en ciudades extrañas... a observar a la gente... y tomar
alguna fotografía.
De pronto aparecen dos caballeros elegantemente vestidos con traje negro como
cientos en esta Capital. Se detienen en el centro de la escalinata y empiezan a
observar a su alrededor detenidamente.
Como disparado como un resorte, uno de ellos echa a correr y se encarama en la
peana de una gran farola perteneciente a la decoración de la escalinata de la
Catedral, justo a mi izquierda y trepa por el forjado de hierro de la misma.
Diré que lo alucinante de la cosa es que, aparte de mi, nadie de los presentes les
dedicó la mas mínima atención. Dispensé a los turistas por el manifiesto agotamiento
que presentaban, pero también había algunos nativos absortos en sus lecturas
e indiferentes a la alocada conducta.
Sólo a lo lejos atiné a ver a una pareja de turistas que se detuvieron a observarles.
El otro caballero también se acercó al primero que ya había trepado hasta la farola
e introducía la mano entre los hierros y extraía un sobre de papel blanco con forma
de guante, con expresión de gran alegría.
Abrió el sobre y leyó algo al caballero de abajo, que por la distancia y por el bullicio
de la gran ciudad no conseguí descifrar.
Rápidamente se iluminaron sus caras y partieron veloces en una determinada
dirección y se perdieron de vista, justo a tiempo, pues un uniformado empleado
de la Catedral ya bajaba las escaleras para dar cuenta de ellos.
Lo que en un principio tomé como un show teatral de alguna clase, después de
reflexionar, casi estoy convencido de que se trataba de alguna competición de
empresa.
De ser así, ignoro si el premio merecería la pena, pero lo seguro es que a mí me
ayudaron a pasar el tiempo y también a aventurar qué explosivo y extravagante
suceso es necesario para que consiga llamar la atención a los ciudadanos de
esta gran urbe, a todas luces curados de espanto. Ah, la flema británica.
Sigamos con la visita.
Nos dirigimos al Wellington Arch y a la Apsley House morada del Duque de
Wellington y que se encuentra muy cerca del Arch.
Bueno, el Arch no pudimos visitarlo pues lo estaban engalanando para un cierto
desfile. Vaya suerte la nuestra con el Heritage Pass.
La Apsley House es relativamente interesante si tenemos en cuenta la relación
que el personaje tuvo con España, por cierto que en la casa guardan su colección
de cuadros de Goya y Velázquez además de Van Dick y Rubens, entre los
destacados, aparte de cientos de otros valiosos objetos y trofeos, como
decía, recolectados por el primer Duque de Wellington.
Después nos critican a los españoles por habernos traído tesoros de las Indias!
Opino que la historia hay que intentar contemplarla con los ojos adaptados a cada
época, con sus virtudes y miserias.
Bien, creo que de este primer día en Londres no he olvidado nada mencionable.
Tomamos el Bus de regreso a Cristal Palace (entre 40 y 55 minutos de recorrido,
la
mayor parte de este tiempo a paso de bicicleta, ya que el Alcalde de Londres
ha concedido prioridad absoluta a estos vehículos) y los pacientes chóferes
de los autobuses se las ven y se las desean para sortear y adelantar a una sola
bicicleta en estas estrechas calles y de doble sentido, que unido a los coches
aparcados solo permiten en muchas ocasiones un paso alterno en cada sentido.
No es critica es solo perplejidad.
He olvidado mencionarles que los abonos de Bus nos costaron 12 L por los 12
billetes.
El Metro es más caro y además quedaba a más distancia del Camping.
Al día siguiente, como primera visita, nos encaminamos al Royal Albert Hall
(construido en 1871).
Cuando llegamos observamos un tremendo movimiento... estaban instalando las
cámaras de la BBC TV para la serie de transmisiones Proms de este año.
Los Proms son conciertos que originalmente se desarrollaban a través de los
paseos y avenidas de Londres por Bandas de Música.
Debido a la especial climatología de la Ciudad, muchos de ellos terminaban al
galope huyendo de la lluvia, por lo que sabiamente la Reina decidió que en adelante
se celebrarían en recinto cubierto y así se trasladaron al Royal Albert Hall,
pero conservando ciertas características, así que se retiran las butacas de la platea
y la gente debe asistir al concierto de pie. Lógicamente no son entradas numeradas
pero de módico precio y todos los años hay empujones para estar en primera fila.
Bien, afortunadamente a pesar del bullicio no se suspendió la visita para turistas, si
bien, nos advirtió la Guía que para no entorpecer los trabajos, no podríamos visitar
los camerinos y la zona de bambalinas. Justo lo que a mi me interesaba ver, ya que
la
sala la conocía por haber asistido a conciertos en mis visitas de negocios a Londres.
Bendita la Sra. Guía!
Realmente estaba convencida de lo interesante que seria para todos observar
desde
un palco del primer piso a los carpinteros colocando un inmenso trapo con el
logotipo de Proms 2007, mientras ella se extendía en un inacabable recital de
datos,
a mi criterio, de escasísimo interés.
Pero es que a continuación nos obsequió con otra vista desde otro palco, claro
que
esta vez desde el segundo piso. Por cierto, los carpinteros ya habían acabado y
ahora lo mas interesante era ver a unos operarios subir con cuerdas unos focos
al
tercer piso... Dios mío, dirán Ustedes. había más pisos!
No me extiendo mucho en comentar la tercera visita al último palco desde el que
gozamos emocionados del ver encender y apagar focos y luces, entre los gritos
de
los tramoyistas e inspectores de seguridad...
En su afán de encontrar cosas que enseñarnos, saco de su bolsillo y nos mostró
como un tesoro, una llavecita y anunció a bombo y platillo que íbamos a tener el
honor de entrar en los aposentos privados de la Reina. Esto pareció emocionar
tanto a la pequeña representación inglesa, como a la Canadiense y ni que decir
tiene a la Australiana que consiguieron contagiarnos su entusiasmo. Me temí
que estallaran en aplausos y eso no lo hubiera podido aguantar... en lo tocante
a la Realeza son como niños!
Pero amigos, estos aposentos, aparte de dignos, no despertaron al menos para
nosotros españoles, ninguna especial emoción. Ya nos había comentado antes la
Guía que al final de la construcción los fondos eran escasos.
Para no cansarles, no recomiendo esta visita, aunque sí, asistir a algún concierto
si les place la música, pero en cualquier caso, dado que acepté esta visita para
complacer a mi Señora, no me quejo.
Desde aquí al Victoria y Albert Museum.
Una verdadera gozada... miles y miles de objetos y reproducciones de la más
distinta índole... camafeos, pintura, vestidos, alfombras, estatuas, reliquias,
miniaturas, muebles, orfebrería religiosa y laica, cerraduras... salas y salas todas
ellas con piezas de gusto exquisito y gran interés.
Y además como la mayoría de los Museos en Gran Bretaña la entrada es libre,
aunque sugieren un donativo como en las Catedrales de 5 L que en gran
parte es ignorado por el público.
En el patio central tomamos un café (horrible como casi siempre en GB) y tuve
ocasión, una vez más, de observar que tipo de visitantes gozaban de aquella
institución. La verdad es que casi todo el mundo era inglés, y muchos colegiales.
Ha sido un aspecto que nos ha sorprendido a lo largo de los 40 días de recorrido
por este país, me refiero, a la casi inexistencia de turistas en muchos lugares.
Incluso en una ocasión, creo que en el Palacio de Marlborough pregunté a una
empleada si es que no iban Turistas y me dijo “los franceses sólo vienen en Agosto”
Curioso que identificara a los Turistas por Franceses... y cierto que la mayoría viajan
en Agosto, pero precisamente creía yo que el turismo cultural no era tan estacional ni
tan restringido a un solo país.
Excepción a todo ello fueron los grandes centros como Londres, Bath, Cambridge
y Edimburgo dónde sí que encontramos verdaderas aglomeraciones de extranjeros.
Bueno, volviendo a Londres, nos quedó tiempo para visitar una vez más la Abadía
de Westminster (2 entradas 14 L) y disfrutar de esta verdadera maravilla
que especialmente en ésta ocasión en que el sol empezaba a declinar confería al
conjunto interior unos tonos amortiguados de color que invitaban al recogimiento
y meditación.
Grandioso epílogo para un estupendo día.
La tercera jornada en Londres, la dedicamos casi enteramente al National Gallery,
en Trafalgar Square, también de entrada libre.
Abarrotado de visitantes, pero en cualquier caso, para no perdérselo.
Finalmente, anotar que no visitamos el British Museum dado que lo conocemos
de anteriores visitas, y por otro lado, tampoco he mencionado la imprescindible visita
de mi Señora a Harrod´s en la que por supuesto me negué en participar, pero que
me permitió captar mientras esperaba fuera, unas fotografías robadas a mi tema
favorito “el maravilloso mundo de las Mujeres”
También podría reseñar diversos paseos por los cuidados Parques de Londres,
siempre relajantes y tranquilos.
13 JULIO 2007 BRIGHTON, ARUNDEL
Partimos temprano de Londres en dirección a Brighton, habiendo alterado nuestros
planes iniciales.
Visto que el tiempo pintaba inseguro pensamos que sería más conveniente hacer el
tour de la Isla siguiendo las manecillas del reloj y así retrasar la llegada a la parte
Norte con la “vana” esperanza de encontrar mejores temperaturas.
Llegados a Brighton, aparcamos la AC en un paseo cerca de un cuidado campo
de críquet, convencidos de que estábamos en una Ciudad pequeña y que el
Paseo Marítimo no podía quedar lejos.
Craso error, andamos y andamos sin que apareciera el mar. En el camino entramos
en una pequeña iglesia que no merece mas comentario, pero que nos permitió
descansar un poco.
Pero, ya cercanos al mar vislumbramos entre los árboles un Palacio de aspecto
chocante. Efectivamente era el Royal Pavillon construido por Jorge IV.
Como decía es un edificio muy especial. Estando de moda en aquellos tiempos
todo lo oriental, mandó construirlo con minaretes y otros detalles otomanos, pero
el caso es que el interior lo decoró enteramente con elementos chinos que
encargó a decoradores que jamás habían estado en China. Tampoco Jorge IV
había estado en Oriente. Todos los muebles, lámparas, etc. fueron encargados y
enviados por tratantes chinos ignoro con qué criterio, pero lo cierto es que el
conjunto es armonioso y sobrecogedor. Inmensas lámparas decoradas con
llameantes dragones y una verdadera selva de motivos florales conjuntados con
muebles de exquisito gusto.
Sin embargo, en tiempos recientes, parece que un halo maléfico persigue al
Royal Pavillon.
En 1975 un incendio destruyó parte del Salón de Música, maravillosamente
decorado
con un techo de hojas doradas, la Guía dice de “oro”.
Durante casi una década fue restaurado incluyendo su impresionante alfombra.
Pero, justo en 1987 poco tiempo después de reabierto, se desató un huracán en la
zona y tiró una de las bolas de piedra de uno de los minaretes exteriores con tan
mala fortuna que perforó el techo de la Sala de Música, obligando a una
nueva restauración.
Cuando nosotros lo visitamos ya estaba todo inmaculado y tuve la precaución de
pasar el menor tiempo posible en ésta maravillosa sala... por si acaso.
Si desean obtener más información la encontrarán en www.royalpavillon.org.uk
es interesante conocer más datos de éste alocado Rey, que sólo llegó a reinar sus
últimos 10 años de vida, cuando su padre fue declarado mentalmente insano.
Desde aquí, nos trasladamos al West Pier que existe en Brighton. Quizá deba aclarar
que son los Pier.
Se trata de unas largas pasarelas de madera o hierro, sostenidas por pilares que
se adentran en el mar (alguna llega a medir más de 2 kilómetros) convirtiéndose en
una gran plataforma en el extremo mas alejado. Allí se pueden encontrar toda
clase de diversiones, pabellones de máquinas traga perras, tiro al blanco, teatro
de variedades, atracciones de Feria, Restaurantes, etc. etc.
En la Época Victoriana y hasta hace bien poco eran muy populares.
Originalmente el primero se construyó en 1814, parece que las utilizaban los barcos
para el desembarco de mercancías y pasajeros, pero cuando posteriormente
se construyeron los puertos en ensenadas, se convirtieron en lugares de diversión
y también para el uso de los pescadores de caña.
La verdad es que en los contados días de buen tiempo, resulta muy agradable pasear
“por el mar”. De no existir los “Pier” cuando por las marcadas mareas, el mar se
retira, resultaría imposible acercarse al agua.
La National Piers Association contabiliza 55 de ellos en buen estado, en Inglaterra y
País de Gales
Cuando nosotros nos adentramos en él, había muy poca gente, a pesar de que el día
era razonablemente agradable, por otro lado, tampoco en el resto de la Ciudad
había muchos visitantes.
Confidencialmente les diré que cuando viví en Inglaterra y vi por primera vez uno,
me malicié que los habían construido para salir de la jurisdicción y burlar las
restrictivas leyes y horarios de los Pubs Ingleses o tal vez fue un “British” el que me
contó esta historia...
Hacia el mediodía nos acercamos a Arundel, precioso pueblo presidido por el Castillo
del Duque de Norfolk.
Iniciamos la visita al Castillo en las murallas exteriores para dirigirnos a la parte
más nueva, que si no recuerdo mal todavía pertenece al actual Duque, desde hace
más de 500 años. Aquí no me permitieron hacer fotografías, si bien, me
invitaron a hacerlas libremente, en el sector antiguo del castillo (que no es Propiedad
del Duque) y al que se accede por una pequeña puerta sin solución de continuidad ya
que está adosada la parte nueva a la antigua.
Nos llamó mucho la atención la clase de piedra en que está construida la
fortificación antigua. Yo diría que es una piedra como anacarada, sin embargo
he indagado en Internet y la describen como de color crema/amarillo, se denomina
piedra de Caen y la traían de esta zona en Normandía (Francia).
La “piedra de Caén” es una piedra caliza –bella, fácil de tallar y de muy buena
calidad- y con ella se construyeron gran cantidad de edificios de distinta índole
en la Época Medieval, entre ellos Westminster, la Torre de Londres y la Catedral
de San Pablo. También de este tipo de piedra –aunque naturalmente no la de
Caen- se construyeron las Pirámides de Egipto, es curiosa al respecto, una cita
de la Enciclopedia Británica “desde 1050 a 1350 se extrajo más piedra y la mayor
parte de Caen, que en toda la historia del Antiguo Egipto”.
No quisiera me tildaran ustedes de “pedante” con estas explicaciones, confieso
que cuando la vi en Arundel no la relacioné con lo visto en Londres y menos en
Egipto. Y como mucho hubiera dicho que se trataba de alguna clase de silex y
ahora me entero que “silex” significa “piedra” o sea que más vale que dejemos el
tema.
Salimos del Castillo sobre las 5 de la tarde, cerraron las puertas detrás de nosotros
y andando nos dirigimos al pueblo.
Precioso, con cantidad de flores y tiendas con productos de la región de altísima
calidad. Recuerdo en especial su variedad de carnes y clases de pan.
Desde aquí nos dirigimos al Camping Wicks Farm West Wittering 27,10 Libras,
cercano a Chichester.
Nosotros, los únicos extranjeros. Una gran explanada central en hierba poblada
de una cincuentena de familias inglesas alojadas en tiendas, todos ellos
ocupadísimos en sus barbacoas. Al ser viernes, fue un continuo arribar de padres
para el fin de
semana, entiendo que el resto de la familia ya estaba asentada para una larga
estancia.
Conectada la luz a la AC, realicé una pequeña excursión por los alrededores y
descubrí en una zona anexa, separada por una densa hilera de árboles, una
enorme tienda con un letrero que anunciaba la Gran Feria de Ganado para aquél
Sábado y Domingo, entonces comprendí el interés que demostraron en Recepción
en el hecho de si solamente pensaba estar una noche. Imagino que la noche
siguiente estaría todo ocupado y reservado.
14 de Julio 2007 CHICHESTER, FISHBOURNE /Palacio Romano y
West Dean Gardens
No entrando en nuestros planes mezclarnos con las vacas y similares, partimos a
buena hora hacia Chichester.
No fue difícil encontrar un parking a cielo abierto, era donde antiguamente se
concentraba el ganado. Hoy sábado había en un rincón, una pequeña concentración
de Feriantes, sí bien, por lo temprano de la hora, bastante solitario.
Unos pasos y nos encontramos en el Centro de la pequeña Ciudad ( unos
25.000 habitantes)
No fue difícil encontrar la Catedral. Tiene una impresionante aguja que sobresale
sobre los tejados de la comunidad. El tema de las agujas -es decir que los
Campanarios terminen en punta- merece un comentario.
Parece ser que todas las Catedrales antiguas terminaban así, pero bien por la poca
pericia de los constructores, por los rayos o por tener la estructura de madera en
casi todos los casos y por tanto menos resistentes, el hecho es que, pocas han
resistido el paso del tiempo, incluso hay una iglesia en Chesterfield (buscar en
Internet “Chesterfield crooked spire”) que tiene la mitad visiblemente ladeada, parece
el gorro de una bruja, pero se sostiene así desde largo tiempo y como la Torre de
Pisa es objeto de la curiosidad de las gentes.
Los expertos achacan sus penalidades al excesivo peso del plomo de la cubierta
exterior o a la inmadurez de la madera usada en el andamiaje interior, yo como
los antiguos del lugar lo imputaría a la acción de los demonios y me dejaría de
monsergas.
Cuando disfrutamos de la vista de la fachada completa de la Catedral de
Winchester, entendimos porqué es tan recomendada su visita en las Guías.
Entramos y nos encontramos la orquesta juvenil ensayando el concierto de aquella
tarde.
Estaban todos uniformados con una elegante chaqueta roja y estaban interpretando
la pomposa y vibrante parte final del “Dios salve a la Reina” que en aquel
maravilloso marco adquiría una especial solemnidad.
Pronto terminaron y marcharon con sus instrumentos a tomar un refrigerio en la
casa episcopal anexa, según pude oír a uno de los componentes.
Después de terminar de recorrer por dentro esta imponente obra de estilo normando
del año 1.075, pensamos admirarla desde todos los ángulos por fuera, así
que empezamos a circundarla.
De pronto nos dimos de bruces con un muchacho que enteramente vestido con
una especie de sábana estaba arrodillado en la hierba y haciendo adoraciones al
estilo musulmán, no sabría decir sí hacia La Meca aunque más bien diría en dirección
a la Torre de la Catedral. Lo que sí era cierto es que su aspecto no era en absoluto
árabe. Pelirrojo, alto y de cara sonrosada más bien parecía Escocés o Americano.
Disimuladamente seguimos nuestro periplo.
Más tarde le vimos a lo lejos cuando le invitaban a salir de una tienda, si bien no
se adivinaba en su actitud ningún signo de violencia.
Al volver al aparcamiento vimos que una mujer policía estaba dialogando con él y no
tardó en convencerlo para que subiera a su coche, imagino para llevarle a la
Estación de Ferrocarril y sugerirle que siguiera su peregrinaje.
Todo muy inglés, ni un grito ni un corro de gente... todo el mundo al tanto, pero ni un
solo gesto de darse por enterado.
Seguimos nuestro itinerario hacia Fishbourne en donde seleccionamos dos visitas
de Heritage Pass.
El Palacio Romano del que dimos cuenta rápidamente, pues si bien sus mosaicos
tienen especial interés por estar en tierras británicas, para nosotros...
modestamente, hemos visto mucho mejores.
Así que nos enfrascamos en la aventura de buscar los West Dean Gardens que en
la Guía de Heritage están en Chichester y que según la amable viejecita de la
Oficina de Turismo de Fishbourne y el plano que nos entregó no distaban mucho
de allí. Debíamos cruzar la vía férrea y seguir recto.
Cruzamos la maldita vía tres veces por el mismo sitio, tomando cada una de las
tres posibles opciones, ninguna recta. Finalmente atisbé un letrero y una flecha
que indicaba Gardens.
Siendo la indicación más parecida a lo que buscábamos, nos adentramos en una
estrecha carretera (como la mayoría de las inglesas a excepción de las autovías)
pero de una belleza extraordinaria... además lucía el sol.
Algo así como 12 Kms. más tarde y convencidos de que el jardín se lo había
llevado el huracán, encontramos el West Dean College y un poco más adelante la
entrada a los West Dean Gardens.
Nos adentramos en los mismos y fuimos a parar al College que mas bien parecía
un Palacio, aquél día celebraban la Fiesta de Fin de Curso.
El West Dean College en contra de lo que en un principio supusimos no se
dedica a enseñar jardinería o algo parecido. Allí enseñan el arte de la
Restauración en todas sus variantes, muebles, arte, etc.
Estaban los padres y familiares de los alumnos con sus mejores galas y la
mayoría desperdigados por las mesas de picnic, alejadas entre si, en los
inmensos jardines.
Dedicamos varias horas a disfrutar de los hermosos paisajes que rodean este
idílico lugar... suaves lomas en tonos pálidos, salpicadas con multitud de
ovejas plácidamente pastoreando.
Los variados jardines con yucas, palmeras, cañaverales y diversidad de árboles,
sendas siguiendo pequeños cursos de agua y de vez en cuando árboles
cortados y modelados por su fundador Edgard James en diversas fantasmagóricas
y surrealísticas formas. En realidad son enormes pedazos de troncos que mandó
revestir de fibra de vidrio, para conservarlos en el tiempo.
.
La variedad de las flores es extensa. Todo ello unido a una larga Pérgola
Eduardiana forma un conjunto digno de ser visitado.
La única nota triste para mí, fue vislumbrar a una mujer entrada en años,
cabizbaja, expresión triste, mirada lejana.
Solitaria, como avergonzada, medio escondida entre las exuberantes plantas y
árboles, sentada en un banco comiendo un sándwich que sería su almuerzo. No
quisiera pecar de sentimentalista, pero lo cierto es no había siquiera un triste
pájaro haciéndola compañía...
Imagino sería de la aldea próxima, ya que pasamos delante de una entrada abierta
a los lugareños.
Muy pocos visitantes encontramos durante la visita, sólo las alegres mesas
de la celebración del College y en contraste, esta mirada... la mirada perdida de ésta
Mujer absorta en sus pensamientos y recuerdos...
No quise alterar su intimidad y busqué otra senda.
Después de comprar un excelente pan en la tienda del Parking, nos dedicamos a
buscar el Camping Morn Hill en Winchester 19,20 Libras, que como todos los Camping
en Inglaterra fueron endiabladamente difíciles de encontrar.
15 de Julio de 2007 WINCHESTER, SALISBURY Y STONEHENGE
Este Domingo, iniciamos nuestro periplo en la Catedral de Winchester, aquí se
desarrolló la anécdota del Sr. Obispo que relato al principio, en el Capítulo de
Canterbury.
Así que no me extenderé en éste aspecto religioso. Si contaré que aquí vimos
en el majestuoso Great Hall, colgada de la pared, la Mesa de la Leyenda del Rey
Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. Esta mesa tenia 12 patas y podía
acomodar a 24 caballeros además del Rey.
Se esfuerzan en autentificar el origen y parece probado que se construyó
durante el reinado de Edward I, pero no fue pintada hasta los tiempos de Enrique
VIII en ocasión de la visita del Emperador Carlos V. Más tarde fue usada como
diana por las tropas de Cromwell y finalmente reparada y repintada en 1789.
Dejando aparte la más que dudosa autenticidad del Rey Arturo, invita a recordar
aquellos buenos ratos pasados en la infancia con los libros de Walter Scott y las
películas de Justas, Caballeros y Princesas.
Dejamos atrás Winchester y entramos en Salisbury. De nuevo si una Catedral
era preciosa, la siguiente no lo era menos y tal empacho de belleza obliga a echar
mano de las anotaciones.
Transcribo lo reseñado por mi Señora en su diario “ Salisbury, la Catedral
más impresionante o igual que la de Winchester, el frontal de la entrada y la Trinity
Chapel algo único”
Añadiré que fue construida entre 1220 y 1258 con adiciones en 1315.
Tiene la aguja más alta de Inglaterra: 123 metros.
Alberga una de las cuatro copias de la Carta Magna.
En ella se encuentra el reloj más antiguo (funcionando) de Inglaterra data del 1.386.
Pero válidas como son estas anotaciones nada representan comparado con el
embargo de sentimientos, sea uno religioso o no, que te invaden dentro de
estas inmensas naves de una altura descomunal, que permanecen inalterables a lo
largo de los siglos, con una armonía, belleza y sentido del orden y
proporción, impensables para una época en que piedra a piedra era tallada a mano
y en muchas ocasiones transportada desde largas distancias. Todo ello además,
casi siempre en tiempos de hambre, enfermedades y luchas.
Y esto es válido para la docena o más de Catedrales que seguimos visitando en
nuestra Gira por Gran Bretaña, País de Gales y Escocia.
Finalmente acabamos éste memorable día en Stonehenge.
Casi nada, en una misma jornada Winchester, Salisbury y Stonehenge!
Que se puede decir de este conjunto de piedras que no se sepa ya.
Solamente, que lo extraordinario es, que habiéndolo visto en cientos de
fotografías y documentales, aún así, caminando alrededor, nuevos pensamientos
y emociones afloran.
Al desplazarme, las siluetas de las piedras van formando nuevas
perspectivas entrelazándose como en una telaraña inacabable. Estaba atardeciendo
y un par de veces desande un trecho y les aseguro que ya no era lo mismo. La
luz va dando a las piedras una textura diferente a lo largo del día.
Llegamos por una vez, sin contratiempos, al Camping que habíamos elegido y
que además es el único en la zona. Stonehenge Camping en Orcheston. 14,25 Libras.
16 de Julio de 2007. STOURHEAD Y LONGLEAT House
Hoy estamos especialmente ilusionados ya que planeamos visitar “Stourhead”
anuncian estos jardines como los más bellos de Inglaterra.
Hemos llegado a temprana hora, nos entregan en Recepción un plano y
descendemos por el bosque según sus indicaciones. En donde no menciono el
precio de entrada, entiendan ustedes que es porque al ser de Heritage, no me
quedó constancia de la tarifa.
De pronto se abre el bosque y aparece un paisaje de “película”...
Un lago de grandes proporciones alimentado en nuestro extremo por un río y un
romántico puente de piedra... mas allá a la orilla derecha el pequeño Templo de
Flora, a distancia al fondo del lago el Panteón y más acá el Templo de Apolo,
además de una ruinas góticas, todo ello envuelto en una frondosa arboleda con
tintes de variados colores.
De nuevo, un rebaño de ovejas completa la orilla cercana al puente, esta
vez acompañadas de grupos de ánades.
A medida que avanza el día, que se presenta espléndido, se va desvaneciendo la
bruma matinal y los colores van haciéndose más sólidos, y con ello, a nuestro
paso, se nos desvelan bellísimos y exóticos árboles con una textura
sorprendente, parecen fruto de la imaginación de un pintor... unos parecen de
algodón, otros de felicitación de Navidad con finas ramas de pino que en su extremo
giran hacia arriba como candelabros, otros como envueltos en un manto, otros que
se han entrelazado formando minúsculos bosques familiares, en fin, estaría horas
con el tema. Finalmente, resaltar que todos se muestran imponentes, rebosando
vitalidad y de tal altura que imposibilitan captarlos al completo, en mi limitado
objetivo fotográfico.
Aceptaría definir a éste jardín como de “paraíso” como han hecho algunos
soñadores a lo largo de los más de 250 años desde su creación.
Leemos en el prospecto que este idílico lugar fue confeccionado artificialmente,
al embalsar el río Stour y crear el lago. Diseñado y plantado entre 1741 y 1780 por
Henry Hoare II con ayuda del italiano Palladio a quién se trajo, después de una
inspiradora gira por Europa.
Sin embargo, por primera vez en Inglaterra, se huyó del modelo francés de
jardinería (parterres alineados y clasificados) y se escenificó un jardín con aspecto
natural, con las plantas y flores entremezclados como hubiera hecho la sabia
naturaleza.
Tuvo tanto éxito, que a Hoare II se le conoció en adelante como “Henry the
magnificent”
A través de los años ha sufrido diversas modificaciones, pero actualmente tiene el
aspecto que ideó su fundador.
A regañadientes abandonamos el lugar después de visitar la magnífica Mansión
de los Hoare, también diseñada por Palladio y la Capilla Familiar.
De la Casa, es de justicia resaltar los muebles Chippendale y un impresionante
bargueño que perteneció a un Papa, además de una fantástica biblioteca.
Desde aquí nos trasladamos a Longleat House.
Es una Mansión con una propiedad tan extensa y costosa de mantener que para
poder subsistir han montado un Safari Park, además de un Parque de Atracciones.
Esta solución de buscar una fuente adicional de ingresos la hemos encontrado en
varias de las Mansiones que hemos visitado, en la mayoría de los casos, alquilando
las instalaciones para Bodas y Banquetes.
Adjunto a todo esto y en la misma propiedad han instalado un cuidado Camping en
donde pernoctamos por 23,30 L
Aún nos dio tiempo para visitar la House, que es mas bien un Palacio. Impresionante
su Hall, biblioteca y jardines. Recomendamos visitar su página web en la que
hay una profusión de fotografías de sus impresionantes estancias. Buscar Longleat
House.
Paseando por sus jardines, os sorprendió un cuidado rincón con una serie de
minúsculas lápidas. Al acercarme y leerlas descubrí que allí estaban enterrados
los animales de compañía de la casa, además de otros que merecieron el favor
de los dueños. Perros, gatos e incluso un cisne que al parecer se granjeó el
especial cariño de los Duques.
Recuerdo una que rezaba Vicky ginger cat (gato color canela Vicky) y a continuación
su propietario, en este caso Virginia Bath y el año 1959.
Otra, Kitten (gatito) Ronny perteneciente a Lady Bath, 1982
Hay una saga de Perros Corgi pertenecientes a Norah Harland “Louisa” 1939 y
otra de “Lucy” 1963, sin embargo, no creo tuvieron parentesco ya que la vida de
un perro de 24 años pasaría muy de largo de 100 años en un humano, lo mas
probable que a la muerte del primero, Norah esperara unos años, antes de adoptar
otro Corgi.
Recojo otros nombres que he podido descifrar de las algo deterioradas lápidas.
Perro Boxer llamado “Locker”
Perro Labrador llamado “Benjamín”
Asian Otter (Nutria asiática) llamada “John” 1990
Otro dice Budgerigar (me ha costado descifrarlo, pero finalmente he encontrado
que se trata de un “periquito”) llamado “Francis” de 19 años de edad y perteneciente
a Virginia Bath 1950. Leo en Internet que estos animales suelen vivir unos 12
años, así que me pregunto si realmente he traducido correctamente la especie.
17 de Julio de 2007 BATH
Al día siguiente nos trasladamos a Bath.
Ciudad de unos 100.000 habitantes, Patrimonio de la Humanidad, por la que
como siempre, dimos varias vueltas hasta que encontramos un Parking a cielo
abierto, nuestra AC, por su altura y sus 7 metros, en la mayoría de los casos, no
permite usar P ordinarios. Dimos con uno para Autobuses pero que nos costó 7 L
por 3 horas.
La tarea de descifrar en GB los letreros de los parkings es otra.
Les aseguro que a pesar de haber vivido en este país, y saber lo básico en inglés,
en muchas ocasiones se me ha quedado cara de estúpido.
Ejemplo: en Chester en un P habilitado para pasar la noche, advertía que el ticket
por horas, sólo podían sacarse para estancias hasta la media noche, sin embargo,
existía otros desde las 7 de la tarde con los que podías permanecer hasta las
6 de la mañana a precio reducido. Así que de 19 a 24 horas existían dos tarifas
una “carísima” para los estúpidos como yo y otra baratísima para los “listillos”.
Deducir todo esto me llevó casi diez minutos, si bien, aún ahora sigo intentando
descifrar el propósito de este galimatías.
En otros Parking hemos visto que la primera hora era gratis, pero había que sacar el
ticket igualmente al entrar. No era correcto aparcar y luego sacar el ticket.
Claro, que en uno de estos de la hora, el centro de la ciudad estaba tan lejos
que ya consumías la hora en ir y volver y si pagabas no te descontaban la maldita
hora... en fin...
Eso, que los Ediles de estos Ayuntamientos se las ingenian muy bien para tener
distraído al personal. No me extraña haber visto que en algunas raras
localidades anuncian entre sus “atractivos turísticos”... parking gratuito.
Bueno, casi me avergüenzo de haber dedicado tanto tiempo a algo tan prosaico
ante la grandiosidad de la Ciudad que nos ocupaba hoy, así que regreso “presto” a
Bath.
Dimos un buen paseo por esta preciosa Ciudad y como no, entramos en los
Baños Romanos, atiborrados de gente.
Por si están interesados en algunos datos, les diré que de las tres fuentes manan
desde hace siglos 1.170.000 litros diarios a una temperatura de 46 grados
centígrados.
Para los romanos, esto era incomprensible así que sólo lo podían atribuir al favor
de los Dioses y como además estas aguas están muy mineralizadas, las
consideraron sanatoriales y erigieron anexo a los baños, un Templo a la Diosa
de las curaciones, la Diosa Sulis Minerva, del que se conservan algunos restos.
Quisiera hacerles notar, por si visitan Bath, que no dejen de observar la fachada
principal de la Catedral, en la que, a ambos lados hay grabadas en la piedra
unas escaleras por las que algunos ángeles intentan trepar a los cielos, en el
último escalón les espera el que supongo es San Pedro, otros a pesar de sus
alas y la escalera, no han tenido suerte o merecimientos y están cayendo cabeza
abajo.
Mi reflexión y moraleja. En la vida, si quieres prosperar, además de hacer las cosas
mejor que nadie, provéete de una buena escalera... vamos de un buen enchufe.
Disculpen este desvarío mío.
Con relación a la Catedral de Bath y otras muchas de Inglaterra, Francia, Italia y
España, me permito recomendarles vivamente consulten una web en internet,
escriban “adrian fletcher” o bien “paradoxplace.com”
Adrian Fletcher, inglés nacido en El Cairo, reside actualmente en Australia, pero
viaja regularmente a Europa para enriquecer la colección de fotos y datos que
podrán consultar en estas páginas. Si consiguen llegar a la Catedral de Bath podrán
gozar con gran detalle de los ángeles que les describo arriba.
Vaya desde aquí mi humilde admiración por el maravilloso trabajo realizado
por este fotógrafo, que se inició en estos artes a avanzada edad, cuando se tomó
un año sabático en Italia.
Aparte de la anécdota, decirles que la Catedral es hermosísima, cabe además
destacar la bóveda construida por Gilbert Scott en 1874, exquisita. Me temo voy a
agotar los superlativos si me propongo calificar estos monumentos religiosos.
También visitamos el curioso Museo de la Vestimenta, que especialmente encantó
a mi señora.
En Bath, buscamos el Puente Pulteney (nos lo pintaron semejante al Rialto de
Venecia) sacrilegio mayúsculo, solo perdonable en parte, por contener la ciudad
algo como la Royal Crescent, muestra incomparable de la Arquitectura Georgiana.
Y ahora cosas mundanas. Cerca del puente, repusimos vituallas en un
Supermercado de la Cadena Waitrose y aprovecho para extenderme un poco
sobre el tema.
En concreto este Waitrose resultó tener un surtido de productos de muy alta
calidad. En nuestra opinión y hablando en general, en comparación con Barcelona
(elijo mi Ciudad, pues no dudo qué es la más cara de España) compensa el precio
algo mas alto de los productos en GB por su superior calidad.
Además en éste caso concreto nos atendió en la Caja un amable caballero inglés
de unos 40 años. Sin querer desmerecer, busque usted en España un nativo de ésta
edad en éste empleo.
Esto me remite en la memoria, a la fría y distante, por no decir poco amable, actitud
que encontramos en Noruega, dónde por otro lado, los precios aún eran superiores.
Dejamos Bath con un sentimiento de no haber agotado sus posibilidades.
Y nos dirigimos a Bristol.
Que caos de Ciudad. Les juro que encontrar el Camping que estaba en el puerto,
fue una verdadera odisea que prefiero no relatar, para no cansarles. Ya les contaré
la de la visita a la Ciudad al día siguiente, que fue peor.
Camping Bristol 23 L
18 de Julio de 2007 BRISTOL
Cuando llegamos, el Camping ya estaba cerrado, sin embargo, el vigilante permitió
que nos acomodáramos a la entrada. 28 L
A pesar de que caía una fina lluvia, dimos un paseo por los muelles que mostraban
una buena actividad.
Remeros preparando sus canoas.
Otros entrenando. Evidentemente después de la jornada laboral, son muchos los
que acuden a hacer deporte en esta parte del puerto.
Al día siguiente y conforme a las indicaciones del Encargado del Camping
tomamos un Autobús prácticamente en la puerta del Camping. Nos llevó al centro
de la Ciudad, justo debajo de la Catedral y frente a un moderno centro cívico.
Visitamos la Catedral que una vez más nos pareció de gran belleza.
Desde la gran plaza que enmarca un lateral de la Catedral, vislumbramos en lo alto
de una calle un impresionante edificio y por los signos en la calle deducimos se
trataba de la famosa Universidad de Bristol.
Llegados a su altura, admiramos hacia lo alto su preciosa torre.
Observé que una turista japonesa entraba por la puerta principal dispuesta a
sacar fotografías.
Ni corto ni perezoso y sin pensarlo, seguí su ejemplo y en cuanto pasé las
grandes puertas quedé deslumbrado por un impresionante techo ricamente
adornado, pero algún signo de alarma debió recorrer mi cuerpo, ya que
inmediatamente bajé los ojos y de pronto me vi... allí en medio, con pantalón
corto, cámara al ristre y zapatillas deportivas, rodeado de cantidad de gente con
sus mejores galas y acompañados con los cantos de un angelical coro, que llegaban
del primer piso en el que evidentemente iban a celebrar algo muy fastuoso.
La sala era digna de cualquiera de las Catedrales que habíamos visitado y
repasando la única fotografía que me atreví a hacer, cuesta distinguirla de las
otras tomadas en ellas.
En mi nerviosismo, quedé paralizado y como digo, mientras disimuladamente
buscaba con la mirada por donde escabullirme, tomé esta fotografía, tratando
con ello ocultar mi cara, evidenciando aún mas el ridículo de la situación. Esto es
lo que me parecía a mí, sin embargo, ninguno de los presentes dio muestras de
haber notado algo raro... ni murmullos ni miradas.
Entonces, vaya por Dios, discretamente, se me acerca un empleado de la
Universidad, vestido de elegante uniforme, le había visto dando la bienvenida
a los invitados y me pregunta con solemnidad, pero sin ironía.
Disculpe señor, ¿ha venido usted a la Ceremonia de entrega de Diplomas?
Pueden ustedes haber imaginado tal cortesía, clase y dominio de las tablas... cielos,
como admiro en ocasiones a éste gran país.
Pensé contestarle que si no se trataba de entrega de diplomas a los borricos
despistados, seguro que no.
Pero, evidenciando lo que por supuesto el caballero ya sabía, le indiqué con la
mirada que observara mi vestimenta y le repliqué, “obviamente me he
confundido y le ruego me disculpe”.
Aún tuvo la gentileza de señalarme una puerta lateral e indicarme que había unos
jardines en los que podría gozar libremente de la visita. “Chapeau” señores.
Repuesto del resbalón y después de buscar infructuosamente a la puñetera
“japonesa”, dimos un largo paseo por el centro de la Ciudad, comprando mi mujer
algunas prendas.
Decidimos regresar al Camping y aquí empezó la otra odisea.
Dedujimos que si el bus nos había dejado en aquél centro cívico, lo lógico era
que el mismo bus regresaría en sentido contrario por aquella calle o la adyacente.
No conseguimos dar con la parada, nadie conocía aquél número de autobús y
después de dar mil vueltas, como única solución nos indicaron que fuésemos al
centro de la ciudad y que en la confluencia de dos calles determinadas,
partían prácticamente todos los Autobuses.
Efectivamente llegamos allí y después de recorrer por dos veces las mil y una
paradas, llegamos a la conclusión de que habíamos usado un autobús fantasma,
pues ni siquiera los mismos chóferes supieron darnos razón.
Desesperados y al no encontrar la Oficina de Turismo, dimos con la Central de
Policía y pregunté a un Oficial por la dichosa línea de Autobús, no supo darme
otra ayuda que mandarme a las dichosas dos calles.
Harto de tanta confusión, se me iluminó el cacumen y pensé que si íbamos a la
parada en que habíamos bajado, por allí pasaría otro de ida y el chofer nos daría
razón.
Y ahí estaba el intríngulis, éste Autobús iba en círculos. Y claro debíamos retomarlo
en el mismo sitio. Quién iba a pensar que hacia el final del puerto, este se
estrechaba lo suficiente para que un pequeño puente conectara las dos orillas y
permitiera esta circunvalación.
Lo que no me explico es la ignorancia general sobre la existencia de esta línea.
Como que de toda historia hay que sacar algún provecho, anoten... los Ingleses además de conducir por la izquierda, también saben hacerlo en círculo... que estupidez acabo de escribir... y para que no me lo tengan en cuenta, cierro presto este capítulo.