CHEB (de una escapada a Chequia)
Tweet me!En 2008 en el curso de nuestro viaje en Autocaravana por Alemania, hicimos una escapada a la República Checa entrando por una estrecha carretera, después de visitar Bayreuth.
Hace unos veinte años, visitamos Praga y KarloVary, así que en esta ocasión nos propusimos visitar tres poblaciones cercanas a Alemania, dos afamadas Ciudades Balneario, Marienbad y Frantiskovy Latze y otra turística Cheb. Empiezo por esta última, en correspondencia a nuestro recorrido. A las otras dos les dedicaré otro relato.
Sin embargo, ya que he mencionado nuestro anterior viaje a Chequia, déjenme que les hable unos párrafos del curioso Hotel en que en aquella ocasión, nos hospedamos.
Apostaría a que ya no existe. Estaba algo alejado del centro y había sido, sin duda, el frecuentado por las autoridades comunistas, incluso, puede que fuera de propiedad estatal. No consigo recordar su nombre... tal vez National?
Tenía un aspecto entre grandioso, caduco e histórico. De proporciones gigantescas, la habitación que nos asignaron a pesar de ser exterior, con la abundancia de grandes cortinajes, era sombría. Con una antigua cama con dosel y arrinconada y encajada al fondo de la habitación, que como todo el resto, estaba forrado de madera. Sumergirse en aquella protegida cama de doble o triple colchón de lana, era toda una invitación a soñar con una época pretérita, después de imaginar orgías y bacanales privadas que pudieron desarrollarse en estas “suites” exclusivas para “camaradas” dirigentes.
Pero, dejemos mis elubrucaciones imaginativas y volvamos al viaje.
Después de hacer un mediocre cambio de moneda en un -muy anunciado para ello- Restaurante de carretera y siguiendo las recomendaciones de nuestra Guía Turística, hicimos una parada en Cheb (Coordenadas 50 06´ 67´´ N 12 36´67´´ E) y la verdad es que no nos arrepentimos pero, sí nos sorprendimos.
Cheb es una pequeña Ciudad (33.000 habitantes) aguerrida a través de la historia por las huellas dejadas en las Guerras Husitas 1420-1434, la invasión Sueca 1631-1647, la Guerra de la Sucesión Austriaca 1742 y la invasión Alemana 1938-1945, además de un gran incendio en 1809.
Con estos antecedentes, encontrarnos con una Ciudad con una zona antigua preciosa, realmente sorprende. Esta parte de la ciudad es armoniosa, con casas bellamente ornadas y esto a pesar de que algunas resaltan, vestidas con alegres colores pastel, tal vez, algo subidos de tono.
Muy distinto, es adentrarse en otros barrios, como hicimos nosotros en infructuosa búsqueda de alguna tienda de cristalería para reponer unas copas, que en la época comunista compramos en Praga. Este modelo que parece se fabricaba en la Eslovaquia escindida, parece que ya no se encuentra fácilmente. Al menos en esta parte del País.
Bien, como les contaba, en estos barrios la patina comunista todavía se muestra impactante y tal vez como muestra de la tristeza que imperaba, me llamó poderosamente la atención, ver una casa con la fachada totalmente pintada de negro y anodino gris la mayoría de sus vecinas. Tampoco el semblante de la gente, a pesar de una aparente prosperidad por la gran cantidad de coches de matriculación reciente, mostraba un carácter alegre o acogedor... pero esto, tal vez ya venga de lejos... me viene a la memoria, una anécdota de nuestra visita a Praga... verán, me detuve un instante para fotografiar unos graciosos títeres expuestos en el exterior de una tienda de recuerdos, no me propuse comprarlos, pues aún no tenia nietos. Al momento, salió la Dueña y bruscamente descolgó los muñecos y los retiró tienda adentro con una mirada asesina. En fin, no creo que mi aspecto de turista despistado, pudiera inducir a catalogarme como un espía industrial... aparte, que estos títeres abundaban en todas las tiendas de la ciudad,
Pero volvamos al “barrio bonito” y a la plaza Jorge de Podëbrady, aquí descubrimos una impagable Tienda en la que vendían casi exclusivamente, viejas cajas de hojalata, de chocolates, galletas y –supongo- algunas otras chucherias, de éste escaparate puedo ofrecerles, sin contratiempos –espero- una fotografía.
Pero el principal atractivo del lugar, son las 11 casas denominadas Spalicek que se remontan al siglo XIII, principalmente, las dos con fachada a la plaza son realmente cautivadoras, parece que una de ellas albergó como invitado a Goethe.
A dos pasos de esta plaza, descubrimos la Iglesia Católica de San Nicolás y Santa Alzbeta, de estilo mezclado, románica en su origen y luego gótica, construida entre 1220 y 1230. Tuvimos el placer de poder contemplarla justo después de la consagración de sus imponentes nuevas cúpulas de 26 metros (29 de Junio del 2008) nosotros estábamos allí el 17 de Julio del mismo año y así todavía pudimos observar en el suelo y en fase de desguace, las pequeñas cúpulas provisionales de unos 7 metros, que han coronado las dos torres, desde que en 1945 un bombardeo destruyó las originales y que a juicio de la gente del lugar, han desgraciado en este período, la panorámica de la ciudad. Doy fe que actualmente la imagen que ofrece la cubierta de la Iglesia es de “Cuento de Hadas” rivalizando con las famosas cúpulas de Praga.